Origen del Toreo a Pié

Mi admirada y querida amiga María José Barrera, periodista de Caravaca de la Cruz e hija de un torero poderoso de esa tierra, Pedro Barrera, me envía un artículo suyo sobre el origen del toreo a pie, que ha tomado del portal “Opinion y Toros” de donde proceden los datos.

Con las preceptivas autorizaciones, tanto de mi amiga María José como del portal de procedencia “Opinión y Toros”, lo transcribo íntegro, junto con la foto origen de la noticia, para que todos los taurófilos y taurómacos tomen buena nota y corrijan sus datos:

La restauración de un cuadro-mapa de Cádiz del s. XVII, muestra el inicio del Toreo a Pié

La restauración de un cuadro-mapa de Cádiz del s. XVII, muestra el inicio del Toreo a Pié

Hasta ahora se aceptaba la teoría de que fue el cambio de dinastía monárquica de los Austria a los Borbones, en especial Felipe V, la que produjo la retirada de los nobles del rejoneo nobiliario. Ello dio lugar a que “los chulos” y “pajes” llevaran la suerte a pie. Junto a ello estaba la convicción de que la cuna del toreo a pie estaba en Navarra donde se celebraban encierros y abundaban nombres de matadores a pie.
Sin embargo dos recientes estudios certifican que el toreo a pie nació, a mediados del siglo XVII en Cádiz. Ciudad que actualmente carece de plaza de toros.

PRIMERO
La aparición de unas actas en la última década de siglo pasado.
El ilustre Dr. D. Guillermo Boto Arnau, historiador, taurófilo y flamencólogo, en el Museo Histórico Municipal de Cádiz, encontró unas actas escritas por el historiador Julio Guillen Tato para el Ayuntamiento de Cádiz, que albergan la noticia de que durante el reinado de los últimos Austria, surge en Cádiz el hecho diferencial del toreo a pie con la corrida solicitada en1661 por la hermandad de San Antonio, con el fin de recaudar fondos para la construcción de la iglesia de su nombre. Estas corridas se siguieron celebrando durante 55 años, sufragando, también, los gastos del altar mayor y obras civiles.

“Estas actas albergan el inicio de la fiesta moderna. Funciones de toreo a pie con picadores, que evolucionadas, conservamos hoy día como espectáculo extraordinario que supera en sí mismo su catalogación dentro de las Bellas Artes y que se ha convertido, desde hace más de dos siglos, en seña de identidad española”. “El picador es consustancial con el toreo a pie. No se pica cuando se rejonea y podemos asegurar, sin temor a equivocarnos, que no hubiera existido el toreo sin la suerte de varas”. Explica el Dr. Boto a Opinión y Toros.

SEGUNDO
La restauración de un cuadro-mapa de Cádiz, del S. XVII.
La familia Aramburu, propietaria del cuadro- mapa, pintado en 1647, lo donó, hace unos años, al Museo Histórico Municipal de Cádiz.

D. Juan Ramón Ramírez Delgado, director de dicho museo, lo ha estudiado detenidamente y lo ha restaurado en profundidad, quitando muchos repintes. Bajo ellos, en la zona del antiguo matadero, aparecen las imágenes de toreros a pie y picadores, entrenándose con toros de consumo.

“Confirmación de época de lo que ya se había encontrado escrito. Que coincide con los papeles de toros encontrados en Madrid. Y que el dominico Labat dejó escrito que en sus viajes a Cádiz a finales del S. XVII, en el patio del matadero había visto carniceros a caballo dando lanzadas con vara larga en la vena gruesa del cuello de los toros”.“Paralelismo con las actas de Cádiz que describen que en aquella época, iban vaqueadores que a caballo lanceaban con vara larga. Descripción, con otras palabras, de lo que hoy son los picadores”. Comenta Guillermo Boto a O.yT.

Estos dos estudios ratifican la teoría del Dr. Boto, de que la lidia sobre el albero, germen de la tauromaquia contemporánea nació en la ciudad de Cádiz. Todo ello muy bien recopilado y documentado en su libro–CÁDIZ, origen del toreo a pie (1661-1858).

La fidelidad urbanística del cuadro-mapa de Cádiz de 1647, confirma datos históricos que se conocían pero de los que no se tenían mucha constancia. Ha sido resaltada por D. Juan Ramón Ramírez, director del Museo, en una interesantísima conferencia que le ha servido para su ingreso en La Academia de Bellas Artes como Miembro de Numero.

Los dioses del toreo han permitido este hallazgo, (tras 348 años del inicio del toreo a pie), el mismo día que en Madrid, Morante de “La Puebla” destapaba el tarro de las esencias, lanceando a la verónica, movida su capa por los propios Ángeles. Elevando a los allí presentes al séptimo cielo.

P. Barrera

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